martes, 9 de octubre de 2012

SLIMANE VS LA PRENSA DE MODA


Desde su debut como diseñador para la línea femenina de Yves Saint Laurent, Hedi Slimane sufre duras críticas y no se queda callado para refutarlas.

La expectativa para Paris Fashion Week de la temporada primavera-verano 2013 se centraba en dos nombres: Raf Simons y Hedi Slimane. Lejos de ser porque Karl Lagerfeld ha perdido su encanto –y en el desfile de Chanel comprobó que no es así–, la razón está en el hecho de que dosdiseñadores presentaron sus primeras colecciones ready-to-wear. Simons debutó como Director Creativo de Dior, y Slimane hizo lo mismo con Yves Saint Laurent.

La presentación de Dior fue un éxito, y Simons consolidó su papel como un pionero de la simplicidad. Pero el panorama resultó ser muy distinto para Hedi Slimane y el desfile de Saint Laurent.
"Fue claro desde las primeras prendas que la colección no iba a cambiar el futuro de la moda femenina, como Slimane lo había hecho cuando era diseñador de Dior Homme", describió Imrad Ahmen, editor de BOF, The Business of Fashion. Pero las críticas negativas hacia Slimane apenas estaban comenzando.

Cathy Horyn, crítica de moda del New York Times, escribió una de sus incisivas notas con extrema atención a los detalles sobre la colección Saint Laurent by Hedi Slimane primavera-verano 2013.

Más allá de su descripción como una "linda pero congelada visión de una chica bohemia en el Chateau Mormont o Saint Tropez" y "carente de un nuevo espíritu de la moda", lo que llamó la atención de los lectores, e inflamó los ánimos del Director Creativo, fue la admisión que Horyn hizo de no haber sido invitada al desfile. Y aún más, el hecho al que atribuyó su falta de invitación.
"No fui invitada. A pesar de las críticas positivas sobre las colecciones de YSL y Dior al principio de su carrera, el Sr. Slimane no reaccionó bien a una nota que escribí en 2004. No sobre él, sino sobre Raf Simons", escribió. En el texto, titulado "Toma nota, futuro, Raf Simons estuvo aquí", la escritora reconoce la aportación de Simons al crear los skinny suits (como los de la foto de arriba, en su versión masculina) y menciona que gracias a él fue posible que Slimane saltara a la fama.
La idea de deber sus creaciones a Raf Simons no le gustó nada a Hedi Slimane, quien insistió en que él fue el creador de la silueta en cuestión. Horyn, en su crítica sobre la colección más reciente de Saint Laurent, explicó que cree que esta es la razón por la que no sele concedió un asiento, y se vio obligada a escribir basándose en las fotos que encontró en Internet.

La respuesta de Slimane a los comentarios de Horyn no se hicieron esperar, y recurrió a Twitter para hacer públicos sus sentimientos.

En una imagen titulada "My Own Times" –haciendo referencia al New York Times"– el diseñador describió a la escritora como una abusadora de escuela y una comediante, hizo énfasis en que jamás había leído el libro por el que se le reconoce y se tomó el tiempo de mencionar que "su sentido del estilo es seriamente cuestionable". Además de calificarla de publicista encubierta de Raf Simons y establecer que, mientras esté en sus manos, Horyn nunca tendrá un asiento en Saint Laurent, aunque "probablemente le darán 2x1 en Dior".
Empezó con este tweet el verdadero escándalo para Yves Saint Laurent, Hedi Slimane e, inevitablemente, PPR, empresa dueña de YSL y encabezada por François-Henri Pinault, marido de Salma Hayek.
Este, de acuerdo a Cathy Horyn, confesó cuando esta le dijo que no había sido invitada que el asunto era ridículo y que los periodistas debían ser invitados a los desfiles. Probablemente, sugiere la crítica del NYT, Pinault se encontraba en un problema, pues había dado completa libertad a Slimane desde un principio (no cualquiera cambia la imagen y el nombre de una marca), y ahora no podía quitársela.

La prensa internacional saltó de inmediato a la defensa de su colega. Y eso fue en los casos en que las críticas no empezaron antes de que la de Horyn fuera publicada.


Lisa Armstrong, de The Telegraph, reveló las condiciones en que algunos de los periodistas habían sido invitados a ver la colección de Saint Laurent, explicando que la mayor parte de ellos habían sido enviados a la parte de atrás del Grand Palais y habían permanecido parados durante todo el show. En un intento por hacer una recapitulación justa de la colección, menciona que los vestidos eran divinos y los trajes estaban bien confeccionados, pero estaba decepcionada por el trato y porque, después de una expectativa desproporcionada, la colección no había conseguido sorprender.
Annette Webber, editora de la edición alemana de InStyle reveló que, como Cathy, no había sido invitada, y la propia Horyn reveló que uno de los periodistas enviados a la parte posterior del recinto era editor de Le Monde.
Pero quizá la revelación más llamativa fue la escrita por Imran Ahmed en BOF, que, más que levantar culpas al propio diseñador, discute la manera en que el equipo de RP de la casa de moda ha manejado el cambio de nombre y, por supuesto, especula sobre las razones por las que él tampoco fue invitado al evento (al que logró infiltrarse, a pesar de todo).

Los incidentes publicados por Amed incluyen al equipo de YSL pidiendo que "editaran" un tweet en el que se referían a la colección ready-to-wear como Saint Laurent Paris, señalando que la última palabra solamente se debe utilizar en en logotipo y no para el nombre de la colección. BOF optó por eliminar el tweet y editar una entrada de blog para corregir el error.


Unas semanas después, poco antes del debut de Slimane en la Fashion Week, recibieron un mail masivo en el que se explicaba el uso correcto de la confusa nomenclatura de la marca. "La Casa se llama Yves Saint Laurent. La colección ready-to-wear de Hedi Slimane debe ser llamada, correctamente, Saint Laurent. Los créditos de la colección en fotografías son correctamente citados como Saint Laurent by Hedi Slimane". Unos minutos después, otro mail, explicando que el anterior no debía ser usado para asuntos oficiales o ser citado.

Pronto se le notificó que BOF no recibiría una invitación para ver el desfile de Saint Laurent, y la causa fue su descuerdo con una columna escrita por Colin McDowell, en la que este decía que el trabajo de Slimane en Dior Homme tuvo una gran influencia y seguimiento, pero no siempre vendió tan bien como se le esperaba. Cuando explicaron a los encargados de las relaciones públicas que se referían a que ningún diseñador consigue que todas sus colecciones sean un éxito comercial, recibieron una críptica respuesta: "Está bien, no lo corrijan, no colaboraremos en ningún proyecto en el futuro".


Este ultimatum le llevó a aceptar cuando un amigo le ofreció una entrada extra para ir (parado) a la presentación . Termina su reflexión calificando el comportamiento de Slimane como arrogante y con poca comprensión del funcionamiento de las marcas exitosas en la era de las redes sociales.
Cathy Horyn, quien tuvo antes problemas con Lady Gaga y, más recientemente, Oscar de la Renta, parece estar acostumbrada y describió el problema como algo "tonto". Slimane tampoco tardó en responder a esto a través de su cuenta de Twitter.

"La perfecta integridad del New York Times, y sus escritores, no es precisamente algo tonto", menciona en un primer tweet, "lo que me parece tonto es que Cathy Horyn siga escribiendo notas parciales para el NYT. Es una vergüenza para el periódico".






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