martes, 16 de julio de 2013

PUCCI FOREVER

Emilio Pucci, de Taschen.
Una obra de Vanessa Friedman y Alessandra Arezzi Boza sobre este diseñador que nació en 1914 y sentía
una pasión desaforada por el género femenino.
Puci estaba dotado de un visionario sentido del estilo y abordaba el color y el diseño con una mirada única. Todas estas cualidades confluyeron en la creación de una casa de costura ejemplar. A principios de la década de 1950, su tienda de la isla de Capri surtía el guardarropa de aristócratas, nobles herederas y estrellas de cine que sucumbían a sus «pantalones Capri», sus pañuelos de seda y sus livianos conjuntos de falda y blusa. A finales de la década, Jacqueline Kennedy y Marilyn Monroe llevaban sus vestidos y, a mediados de los sesenta, la firma era sinónimo de vida fulgurante de la alta sociedad. La casa ha sabido preservar todo su carisma como nadie y a día de hoy Victoria Beckham, Elizabeth Hurley y Kylie Minogue se cuentan entre sus incondicionales.
La historia de de este hombre encarna una saga moderna anclada en la Italia renacentista. El fundador de la firma, el marqués Emilio Pucci di Barsento, era un aristócrata carismático y fuera de lo común cuyas raíces se remontan al siglo XIV. La firma de moda es reflejo de una evolución, la de una empresa familiar que empezó siendo una tienda diminuta en una isla turística y terminó con 50 boutiques repartidas por todo el mundo (con presencia en 300 países) que representa la innovación, ya que que esta etiqueta fue una de las primeras en adoptar un logotipo y se diversificó en otros ámbitos del diseño como el interiorismo, la ropa deportiva y los accesorios.
Llenó el armario femenino de tejidos livianos que permitían una gran libertad de movimientos, estampados pop art y una paleta llena de color, además de apostar fuerte por la tecnología aplicada a la fabricación y el estampado de tejidos.
Ilustrado con centenares de fotografías, bocetos y entrañables instantáneas del archivo de la Fundación Emilio Pucci, este volumen presenta la elegancia  y la carga emotiva de la firma. El evocador texto de Vanessa Friedman sitúa los logros cosechados por Emilio Pucci en el contexto de la historia de la moda y se adentra en los recovecos de una dinastía excepcional.



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