jueves, 7 de julio de 2016

EL FOTOGRAFO





Paolo Roversi es un mito vivo, un exponente de la fotografía contemporánea. “Tu trípode y cámara deben estar bien fijos, pero tus ojos y mente deben ser libres”, dijo. 
Cuando la moda empezó a mostrarse estereotipada, él rompió reglas. Y su sello personal, alejado de influencias ajenas a su propia visión, lo convirtieron en artista.
Paolo Roversi realiza campañas para los mejores diseñadores y editoriales en revistas de moda de todo el mundo. Sin embargo, una rareza en esta época, su libertad es total a la hora de trabajar.
Roversi sabe lo que hace. Porque desde adolescente no se despega de su cámara (primero Polaroid) y prueba, ataca, mira, muestra, ve.
Su estilo es sencillo y complejo a la vez. Y plástico, de una fuerza visual que se basa en la mirada. Sólos frente a la cámara, sus modelos no sólo son explorados de pies a cabeza, sino que los retratados cuestionan, luego, a aquellos que los contemplan. Es una historia que se cuenta desde ambas partes. Un diálogo entre el personaje fotografiado y quien lo observa. Una conversación íntima y sujeta solamente a la intervención intempestiva de Roversi. El nos despierta de ese encanto que provoca. Y se pueden seguir descubriendo detalles, casi encriptados, mensajes que juegan con los gestos, con la luz.
Siempre cuenta como siente él la fotografía; como no hay que renunciar nunca a los propios orígenes. Habla de lo que él llama su "ensalada italiana" y escucharlo ayuda a entender como logra que todo los elementos se mezclen sin opacarse uno sobre otro.
"Para mí, la fotografía no es una reproducción de la realidad, es una revelación", y así resume la idea del riesgo, del azar, de cambiar de opinión justo antes de disparar y cómo hacer para no usar nunca la lógica.
"Lo que hago me lleva a otra dimensión, la quinta dimensión" comenta con ironía. O con certeza.

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